No entendía bien que estaba pasando pero algo estaba cambiando fuera y dentro de mí y yo lo sabía, era consiente de las cosas que me pasan. Pasaba por un momento de pleno recambio. Mis ideas se confundían permanentemente y ninguna se animaba a soltar la voz e imponerse por arriba de las demás. Estaban en silencio, guardándose para su momento justo, espectantes.
Una voz ayer me contó de tarde muy tarde, que era el mes justo, la fecha indicada, y la hora pactada para que soltáse de un salto y de golpe casi por impulso al pasado. Y es que de golpe yo también me dí cuenta que cada cosa en sus años y que lo que había sido bueno ayer, ya no me servía hoy. Somos los mismos, y cambiamos tanto que somos irreconocibles. Y se terminó, cómo se terminan las cosas. Me mude y ya no vivo adentro tuyo.