viernes, 24 de septiembre de 2010

Respirar

Te invito a cambiarme la vida. A olvidarme de mis frustraciones y asignaturas pendientes. No quiero compasión, sólo acompañame. Supiste ser un cambio que me serviría para seguir con vida. Para seguir respirando, o volver a hacerlo, si en algún momento me estaba ahogando. Estaba muerta. Aburrida y sin sentido. No fue muy ortodoxo nuestro encuentro. La culpa giraba mezclándose con el alcohol. No te importaba. Me contagiaste esas ganas de que nada te importe. Ralmente nada me importó. Nada me importa con vos.
No creo que vuelva a haber otro encuentro igual. Pero no me arrepiento de nada. Espero que vos tampoco. Pero quiero que se sepas que cada vez que te vea, mis ganas de sentirte de nuevo, se van a ver reflejadas en mis ojos. Te voy a cuidar siempre.
Gracias por romper el cristal en el cual estaba encerrada, gracias por entender tan fácilmente lo que necesitaba, gracias por prestarme tu piel sólo un rato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario