Ahorrabamos toda la semana para ir al cine, el regalo de cumpleaños siempre era un chocolate. Eramos mitad valientes, mitad inocentes; eramos hombre y mujer, mitad adolescentes. Eramos, conforme fue pasando el tiempo arrugabamos sábanas. La de tantas veces que me hiciste mujer, eramos todo aquello que se puede soñar, eramos todo aquello que es tan díficil lograr, eramos. Y como duele pensar, que todo lo que construimos no es más que una simple y maldita historia.
Historia, tan ayer como el vino del abuelo, tan absurdo como un árbol sin suelo. Historia, como Colón y sus tres calaveras, como cualquiera historia de escuela. Lo nuestro es ayer.
Hoy se me pasa la vida encendiendo cigarros preguntándome a diario si serás felíz, y tomo clases de piano y de saxofón, dicen que es buena medicina para el corazón. Pero no, es que duele pensar, que todo lo que contruimos no es mas que una simple y maldita historia, historia. Tan ayer como el vino del abuelo, tan absurda como un arbol sin suelo.
Historia, historia.
Como cualquier historia de escuela lo nuestro es
Ayer.
Como explicarle al presente, que es por culpa del pasado, que algo tan bello no fue mas que una maldita historia.
Historia
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